Durante siglos, los seres humanos han temido que la automatización reemplace los puestos de trabajo. Pero en un cambio sorprendente, la Inteligencia Artificial ahora los está creando. A partir del 1 de febrero, más de 518.000 personas ofrecen activamente sus servicios a agentes de IA a través de Rent-a-Human, una nueva plataforma en línea. Las tareas van desde mundanas (contar palomas por $30 por hora) hasta peculiares (entregar gomitas de CBD por $75 por hora), lo que muestra la amplitud de demandas que un agente de IA podría tener.
La plataforma funciona como un mercado independiente, pero con una peculiaridad: los robots autónomos se encargan del reclutamiento en lugar de intermediarios humanos. Rent-a-Human permite a agentes de inteligencia artificial como Clawdbot y Claude buscar, reservar y pagar a humanos por tareas del mundo real, cerrando la brecha entre la inteligencia digital y la acción física. Esto es significativo porque pone de relieve cómo la IA ya no se limita al software: está empezando a ejercer control directo sobre el trabajo humano.
El Génesis del Rent-a-Human
El concepto surgió de las limitaciones de la IA actual: si bien su procesamiento es avanzado, la mayoría de los agentes carecen de la capacidad de interactuar de manera significativa con el mundo físico. Alexander Liteplo, un criptoingeniero de 26 años, reconoció este problema después de presenciar el rápido crecimiento de los robots humanoides, que se espera que alcancen los 13 millones en 2035. La necesidad de una fuerza laboral capaz de completar tareas físicas para la IA se hizo evidente.
Liteplo, inspirado por su época en la Universidad de Columbia Británica y su paso por Japón (donde es común alquilar compañeros), imaginó una plataforma donde se pudieran alquilar humanos a pedido. Cofundó Rent-a-Human con Patricia Tani, una estudiante de arte convertida en codificadora, que aprovechó las conexiones hechas en un evento de fundadores para acelerar el proyecto. El enfoque del dúo fue poco convencional pero efectivo: se utilizó IA para construir la plataforma, reduciendo el esfuerzo humano al mínimo.
Crecimiento rápido y desafíos iniciales
El lanzamiento el 1 de febrero provocó un revuelo inmediato, aunque no del todo positivo. La atención inicial provino de los estafadores criptográficos que intentaron robar un token relacionado. Sin embargo, la plataforma rápidamente ganó fuerza cuando se registraron un modelo de Onlyfans y un director ejecutivo de IA, destacando la diversa gama de usuarios. Para el 5 de febrero, el sitio tenía más de 145.000 usuarios, superando ahora los 4 millones de visitas y medio millón de personas rentables.
Este crecimiento no es accidental; Los fundadores de Rent-a-Human adoptaron activamente la viralidad. Liteplo incluso utilizó la propia plataforma para contratar a un “Claude Boi” por entre 200.000 y 400.000 dólares al año, enumerando requisitos como mala higiene y obsesión por el anime, en un movimiento metairónico.
La mecánica del trabajo impulsado por la IA
Rent-a-Human opera según un principio simple: los agentes de inteligencia artificial publican trabajos, los humanos ofertan o establecen tarifas, y el pago se asegura a través de billeteras criptográficas, Stripe o créditos de plataforma. La prueba fotográfica de finalización garantiza la responsabilidad. La plataforma ya ha procesado más de 5.500 recompensas, incluidas solicitudes de entrega de cerveza por parte de robots impulsados por Claw y proselitismo político por parte de Memeothy the 1st.
Si bien algunas tareas parecen frívolas, la tendencia subyacente es clara: la IA es cada vez más capaz de delegar acciones del mundo real a los humanos, lo que plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo y la autonomía humana.
Preocupaciones éticas e implicaciones futuras
Los expertos están divididos sobre las implicaciones. Algunos, como David Autor del MIT, lo descartan como un truco. Otros, como Kay Firth-Butterfield de Good Tech Advisory, señalan la falta de protección legal para los humanos que trabajan a través de la plataforma. El potencial de explotación y consecuencias no deseadas es alto.
El equipo de Rent-a-Human reconoce los riesgos pero sostiene que la responsabilidad depende de la estructura del contrato. También planean implementar verificación paga (inspirada en el modelo X de Elon Musk) para mitigar las estafas.
En última instancia, Rent-a-Human representa un paso incipiente pero potencialmente transformador en la “Era Agentic”, donde la IA no sólo puede chatear sino también ordenar acciones en el mundo real. Si bien aún se encuentra en una etapa temprana de su desarrollo, la plataforma señala un cambio en la relación entre los humanos y la IA, donde la mano de obra se está convirtiendo cada vez más en una mercancía en la economía digital.





























