Está surgiendo una nueva tendencia inquietante entre los adolescentes: la creación de “páginas de difamación” impulsadas por inteligencia artificial en plataformas como Instagram y TikTok, utilizadas para burlarse y, a veces, difamar a los profesores. Estas cuentas emplean herramientas avanzadas de inteligencia artificial para generar videos que muestran a profesores de la escuela en escenarios muy inapropiados y a menudo ofensivos, con el objetivo principal de ser virales y causar impacto.
El aumento del acoso generado por la IA
Estas “páginas de calumnias” no son simplemente bromas digitales. Representan una peligrosa escalada del acoso en línea, ya que utilizan inteligencia artificial para crear contenido convincente pero fabricado. Un ejemplo implica la manipulación de videos para mostrar a los superintendentes escolares sincronizando los labios con canciones provocativas junto a figuras insertadas digitalmente como Jeffrey Epstein, llamando la atención a través de la notoriedad en lugar del humor.
La herramienta clave que permite esta tendencia es Viggle AI, una plataforma de conversión de imagen a video con más de 40 millones de usuarios. Esta tecnología permite a cualquier persona superponer rostros sin problemas en videos existentes, incluida la animación de imágenes estáticas en presentaciones de sincronización de labios. Los expertos de la Red Global sobre Extremismo y Tecnología han señalado a Viggle AI como una herramienta potencial para la propaganda extremista, dada su capacidad de difusión rápida y viral de contenido dañino.
Del chiste al extremismo
Lo que comenzó como una “calumnia satírica” aparentemente inofensiva ha evolucionado rápidamente hacia formas más extremas de acoso. Algunas páginas utilizan lenguaje codificado de subculturas en línea, como la jerga “looksmaxxing” de los foros de manosphere, para amplificar los insultos. Otros transforman símbolos extremistas en sus memes, representando a profesores en escenarios ficticios y con carga racial.
En un caso, una cuenta de TikTok llamada @crandall.kirkinator difundió “calumnias” de manera tan agresiva que inspiró a usuarios externos con muchos seguidores a unirse al acoso, lo que incluso llevó a los administradores a abordar el problema públicamente. La cuenta se eliminó brevemente después de que, según informes, los maestros fueran acosados fuera de línea, solo para reaparecer días después antes de ser eliminada permanentemente.
Las plataformas de redes sociales responden (lentamente)
Meta (Instagram) y TikTok afirman prohibir las conductas de odio y el acoso, afirmando que han eliminado el contenido infractor e implementado sistemas de detección automatizados. Sin embargo, el gran volumen de contenido que se genera dificulta la aplicación de la ley y las páginas siguen apareciendo con nuevos nombres y formatos.
La perspectiva de los creadores
El administrador anónimo detrás de una de esas páginas, @thewyliefiles, admite haber utilizado figuras controvertidas como Epstein y Netanyahu para impulsar la participación. A pesar de reconocer el daño potencial, el creador ve la página como una “calumnia satírica” y expresa preocupación sólo por el hecho de que los profesores sean “engañados” o acosados, no por el contenido en sí.
El contexto cultural y la división generacional
Investigadores de la Universidad de Amsterdam sostienen que esta tendencia está impulsada por un cambio cultural más amplio: una desensibilización hacia la privacidad y una creciente desconexión entre las acciones en línea y las consecuencias en el mundo real. Las generaciones más jóvenes, socializadas a través de una exposición constante a Internet, ven sus identidades digitales como fluidas y desechables, lo que las hace menos conscientes del daño potencial que infligen.
Los distritos escolares están tomando nota, y un distrito de Texas emitió una advertencia sobre las consecuencias disciplinarias y legales para los estudiantes identificados como responsables. Sin embargo, la naturaleza anónima de estas páginas y la velocidad a la que se difunden dificultan la rendición de cuentas.
El auge de las “páginas de difamación” impulsadas por la IA pone de relieve la evolución del panorama del acoso en línea, donde el anonimato, la viralidad y una tecnología cada vez más sofisticada se combinan para crear una nueva forma potente y peligrosa de acoso.



























