Cómo el gobierno del Reino Unido nacionalizó RBS durante la crisis de 2008

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El Grupo Royal Bank of Scotland, o RBS, tiene su sede en Edimburgo. Solía ​​ser uno de los bancos más grandes de Europa. ¿Cómo? Compraron el National Westminster Bank en 2000. Esa medida lo cambió todo.

En la actualidad, RBS gestiona la banca comercial, corporativa y privada en todo el Reino Unido. También operan en otros lugares. Los encontrará dirigiendo Citizens Financial Group en el noreste de Estados Unidos. En Irlanda gestionan el Ulster Bank.

Luego llegó octubre de 2008.

El sector financiero estaba colapsando. La liquidez se agotó. Los mercados de crédito se congelaron. El detonante fue la crisis de las hipotecas de alto riesgo. Los valores respaldados por préstamos riesgosos perdieron su valor rápidamente. Los bancos no podían prestar. No podían pedir prestado.

El gobierno del Reino Unido intervino. Anunciaron un plan de rescate. El objetivo era simple: detener el colapso.

Inyectaron 37.000 millones de libras en participaciones accionarias en los principales bancos. RBS obtuvo el mayor éxito. El gobierno compró el 70 por ciento del banco. Ya no era privado. Al menos no del todo.

¿Por qué lo hicieron? Para evitar el fracaso total. La alternativa era el caos.

El Estado no se limitó a prestar dinero. Tomaron posesión.

Este no era un préstamo con un calendario de pagos simple. Fue una asociación forzada. El gobierno se convirtió en el accionista mayoritario.

¿Qué significa esto para RBS hoy? Sobrevivieron. Pero las cicatrices permanecen. Los rescates de 2008 remodelaron la banca británica. Mostraron cuán profunda era la podredumbre. Y qué tan rápido se mueve el Estado cuando el sistema colapsa.

No existe una solución fácil para un mercado quebrado. Sólo lecciones caras.