El verdadero origen del Black Friday: de los atascos a la rentabilidad

7

El nombre “Viernes Negro” no comenzó como una celebración de rebajas. Todo empezó como una denuncia. En la década de 1960, la policía de Filadelfia utilizó el término para describir el caos de los compradores navideños que congestionaban las calles después del Día de Acción de Gracias. No se trataba de ganancias. Se trataba de congestión.

Durante décadas, la frase se mantuvo local. Luego, en la década de 1980, el significado cambió. Los minoristas adoptaron el término. Rebautizaron el día como el momento en que las empresas pasaron de tinta roja a tinta negra. Beneficios. El antiguo nombre de una pesadilla de tráfico se convirtió en el nuevo nombre del éxito financiero.

Otros minoristas respondieron. Odiaban la connotación negativa. Algunos sugirieron llamarlo “Gran Viernes”. La propuesta fracasó. El nombre se quedó.

En la década de 1990, el concepto cruzó fronteras. Lo que comenzó como un informe de tráfico en Filadelfia se convirtió en un evento de compras global. La historia del término revela algo más que tendencias minoristas. Muestra cómo el lenguaje se adapta a las narrativas económicas.