Los correos electrónicos internos obtenidos por WIRED revelan un proceso altamente irregular dentro de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), donde un grupo legal conservador supuestamente utilizó el acceso directo a la oficina del presidente para eludir los procedimientos regulatorios estándar. Los documentos sugieren que el Centro para los Derechos Americanos (CAR) logró dirigir las quejas contra las principales emisoras directamente a los altos directivos, sin pasar por el personal de carrera normalmente responsable de revisar dichas presentaciones.
Una línea directa al poder
La correspondencia detalla cómo Daniel Suhr, presidente de CAR y ex director de políticas del gobernador de Wisconsin, Scott Walker, utilizó una “línea directa” con los principales asesores legales del presidente Brendan Carr. En lugar de seguir el proceso estándar de asuntos del consumidor, las presentaciones de CAR se dirigieron a abogados y asesores políticos de alto nivel.
Este desvío parece haber facilitado una respuesta rápida a las personalidades y redes de los medios que han generado críticas por parte de la administración Trump. Los hallazgos clave de las comunicaciones internas incluyen:
- Sin pasar por el personal de carrera: Los correos electrónicos muestran que el personal de la FCC tenía instrucciones vigentes para dirigir las quejas de CAR directamente al abogado principal del presidente.
- Momento estratégico: Después de una aparición en un podcast del presidente Carr, donde sugirió que las emisoras podrían enfrentar un escrutinio regulatorio por su trato al presentador nocturno Jimmy Kimmel, CAR presentó una queja complementaria en cuestión de horas.
- La doctrina de la “distorsión de las noticias”: CAR utilizó la teoría de la “distorsión de las noticias”, rara vez invocada (la idea de que las emisoras tienen prohibido falsificar noticias deliberadamente) para presionar a las cadenas.
El caso de Jimmy Kimmel y ABC
Los documentos destacan una secuencia específica de eventos que involucran a Jimmy Kimmel Live! y su empresa matriz, ABC. Después de que Kimmel hiciera comentarios sobre la muerte de la figura conservadora Charlie Kirk, el presidente Carr sugirió en un podcast que los afiliados de ABC podrían enfrentar “trabajo adicional” por parte de la FCC si no tomaban medidas contra Kimmel.
Las consecuencias fueron inmediatas e impactantes:
1. Prevención corporativa: Poco después de los comentarios de Carr, importantes grupos de emisoras como Nexstar y Sinclair (ambos con fusiones multimillonarias pendientes ante la FCC) se adelantaron al programa de Kimmel.
2. Suspensión indefinida: Disney, la empresa matriz de ABC, finalmente suspendió el programa de forma indefinida.
3. Presión regulatoria: Las quejas presentadas por CAR incluyeron una extensa “investigación de la oposición”, como 60 páginas de historiales de donaciones de la FEC para los empleados del espectáculo, con el objetivo de enmarcar el programa como políticamente sesgado.
Por qué esto es importante: la implicación regulatoria
Esta situación plantea preguntas importantes sobre la independencia de las agencias reguladoras y la protección de los derechos de la Primera Enmienda.
Cuando se percibe que un organismo regulador actúa como una herramienta de retribución política en lugar de un árbitro imparcial del interés público, se amenaza el principio de libertad de prensa. Al revivir el estándar de “distorsión de las noticias”, una política previamente descartada por la ex presidenta de la FCC, Jessica Rosenworcel, por estar “en desacuerdo con la Primera Enmienda”, el liderazgo actual está poniendo a prueba los límites de su autoridad.
“Podemos hacer esto de la manera fácil o de la manera difícil”, afirmó el presidente Carr en un podcast, sugiriendo que las emisoras podrían disciplinar a Kimmel ellas mismas o enfrentar consecuencias regulatorias.
La reacción ha sido significativa. Siete ex comisionados de la FCC, entre ellos cinco republicanos, han solicitado a la agencia que rescinda la política de distorsión de noticias, argumentando que la comisión está haciendo valer poderes que ni el Congreso ni la Corte Suprema le han otorgado.
Conclusión
Los correos electrónicos revelados sugieren un patrón en el que los grupos de defensa política pueden estar aprovechando el acceso directo al liderazgo de la FCC para influir en la regulación de la transmisión y atacar a las entidades de medios. Esta intersección de presión política y supervisión regulatoria plantea un desafío fundamental a los límites tradicionales de la libertad de expresión y la imparcialidad de las agencias.





























